Cada vez hay más niños y adolescentes con miopía.
¿Por qué ocurre?
Actualmente hay aproximadamente el doble de niños con miopía que hace 25 años.
Aunque la genética sigue siendo un factor importante, este aumento se relaciona especialmente con los cambios en los hábitos diarios.
El uso prolongado de pantallas, las tareas realizadas a distancias muy cortas, las largas horas de estudio y la reducción del tiempo al aire libre pueden favorecer tanto la aparición de la miopía como una progresión más rápida durante el crecimiento.
Por eso, el control de la miopía no consiste únicamente en corregir la visión.
También implica conocer los factores de riesgo, mejorar los hábitos visuales y realizar un seguimiento que permita actuar antes de que la graduación aumente de forma significativa.
¿Por qué es tan importante actuar cuanto antes?

Uno de los errores más frecuentes es pensar que el niño todavía es demasiado pequeño y que es mejor esperar para comprobar cómo evoluciona la miopía.
Sin embargo, cuando la miopía aparece a edades tempranas suele tener más años por delante para progresar y puede aumentar con mayor rapidez, especialmente durante la infancia.
Actuar pronto permite intervenir en una etapa en la que el tratamiento puede resultar especialmente importante.
Actualmente existen diferentes métodos de control de miopía adaptados a la edad y a las características de cada niño.
No todos requieren el uso de lentes de contacto, por lo que la edad no debería ser un motivo para retrasar una valoración especializada.
¿Cómo sabemos si un niño o adolescente necesita un tratamiento de control de miopía?
Antes de recomendar cualquier tratamiento realizamos un estudio personalizado para conocer el riesgo de progresión y determinar qué opción puede resultar más adecuada.
No tomamos la decisión únicamente a partir de la graduación, sino que analizamos el conjunto de factores que pueden influir en la evolución de la miopía.
Evolución de la miopía
Valoramos cuándo apareció, cuánto ha aumentado y cuál ha sido su progresión durante los últimos meses o años.
Antecedentes familiares
Tenemos en cuenta la presencia de miopía en padres y familiares, ya que la genética influye en el riesgo de progresión.
Hábitos visuales
Analizamos el tiempo dedicado a pantallas, lectura, estudio y otras actividades realizadas a corta distancia.
Tiempo al aire libre
Valoramos la exposición a la luz natural y el tiempo que el niño dedica a actividades en exteriores.
Características del ojo
Estudiamos la superficie ocular, la córnea y otras estructuras para comprobar qué tratamientos son viables y seguros.
Situación personal y familiar
Tenemos en cuenta la edad, el estilo de vida, las actividades deportivas y la capacidad del niño y de la familia para el tratamiento.
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¿Por qué tantas familias eligen Óptica Real para el control de la miopía?
En Óptica Real llevamos más de 20 años trabajando en el control de la miopía infantil y juvenil.
Juan Bolívar es un profesional reconocido dentro y fuera de España, participa habitualmente en congresos internacionales y todos los años es invitado por la Academia Internacional de Control de Miopía para compartir su experiencia en casos complejos en Estados Unidos.
Esta experiencia nos permite abordar casos más complejos, como aquellos en los que la miopía está acompañada de astigmatismo o en los que otros tratamientos no han dado el resultado esperado.
Este tipo de casos forman parte de nuestro día a día y de nuestra especialidad, por lo que contamos con la experiencia necesaria para afrontarlos y conseguir excelentes resultados.
La seguridad es una prioridad durante todo el proceso.
Por eso cuidamos la selección del paciente, el diseño del tratamiento, la adaptación inicial y cada una de las revisiones posteriores.

Familias de Alcalá la Real y de toda Andalucía ya confían en Óptica Real
El control de la miopía es un tratamiento que requiere confianza y seguimiento durante varios años.
Por eso, para muchas familias, conocer la experiencia de otros padres es una ayuda importante a la hora de elegir un centro especializado.

¿Qué tratamientos existen actualmente para controlar la miopía?
Existen diferentes tratamientos con evidencia científica para ayudar a ralentizar la progresión de la miopía.
La elección depende de la edad, la evolución, las características del ojo, el estilo de vida y las necesidades de cada niño.
Ortoqueratología u Orto-K
Son lentes de contacto personalizadas que se utilizan mientras el niño duerme. Durante el día permiten ver sin gafas ni lentillas y pueden ayudar a frenar la progresión de la miopía.
Lentes de contacto blandas
Existen lentes de contacto blandas diseñadas específicamente para niños y adolescentes con miopía. Además de corregir la visión durante el día, incorporan diseños ópticos específicos para ayudar a ralentizar su progresión.
Su uso es diurno y requiere una adaptación y seguimiento personalizados.
Gafas para el control de la miopía
Incorporan diseños ópticos específicos y pueden ser una opción adecuada para niños que no desean o no pueden utilizar lentes de contacto.
Tratamiento farmacológico
Una de las soluciones más avanzadas para personas con queratocono, córneas irregulares u otras adaptaciones especialmente complejas.
¿Qué tratamiento puede ser el más adecuado para cada caso?

No existe un tratamiento único que sea el mejor para todos los niños.
La opción más adecuada depende de la edad, la graduación, la velocidad de progresión, la forma de la córnea, los hábitos diarios y las necesidades personales.
También es importante que el tratamiento pueda integrarse en la vida del niño y que la familia pueda cumplir correctamente las pautas de uso, higiene y seguimiento.
Después de realizar el estudio, explicamos las alternativas disponibles y recomendamos la opción que consideramos más eficaz, segura y realista para cada caso.
Tecnología para estudiar y controlar la evolución de la miopía
La tecnología nos permite conocer el riesgo inicial, medir con precisión la evolución y comprobar si el tratamiento está funcionando correctamente.
Biometría ocular
La medición de la longitud axial permite comprobar cómo está creciendo el ojo y valorar de forma objetiva la eficacia del tratamiento.
Topografía corneal
Analizamos la forma de la córnea para seleccionar y personalizar las lentes, especialmente en tratamientos de Orto-K.
OCT
Nos permite observar con gran detalle las estructuras corneales y retinianas y realizar un seguimiento más completo y seguro.
Así realizamos cada adaptación de lentillas
Cada adaptación sigue un proceso personalizado para encontrar la lente que mejor se adapta a tus necesidades.
1. Adaptación inicial
Realizamos las primeras revisiones hasta conseguir una adaptación cómoda, eficaz y segura.
2. Revisiones periódicas
En niños, las revisiones suelen realizarse cada tres o cuatro meses, dependiendo de la edad y de la evolución.
3. Seguimiento a largo plazo
El control se mantiene durante la infancia y la adolescencia, adaptando el tratamiento hasta que se estabiliza.
Preguntas frecuentes sobre el control de la miopía
El control de la miopía engloba diferentes tratamientos destinados a ralentizar el crecimiento excesivo del ojo durante la infancia y la adolescencia. Su objetivo no es eliminar la miopía, sino reducir su progresión para evitar que el niño alcance una graduación elevada y disminuir el riesgo de desarrollar determinados problemas oculares en la edad adulta.
El tratamiento puede comenzar desde el momento en que aparece la miopía, siempre que la valoración indique que existe riesgo de progresión. No es necesario esperar a una edad concreta. Actualmente existen diferentes opciones que permiten adaptar el tratamiento a la edad, las características del ojo y las necesidades de cada niño.
Conviene realizar una valoración cuando la miopía aparece a una edad temprana, aumenta entre revisiones, existen antecedentes familiares o el niño pasa muchas horas con pantallas y realizando tareas de cerca. El estudio permite analizar todos estos factores, medir el riesgo de progresión y decidir si es recomendable iniciar un tratamiento.
Los principales métodos son las lentes de Orto-K, las lentes de contacto blandas específicas, las gafas con diseños ópticos para control de miopía y, en determinados casos, la atropina a baja concentración. La elección debe realizarse después de un estudio personalizado, ya que cada tratamiento tiene características e indicaciones diferentes.
La miopía no siempre deja de aumentar a los 18 años. Debido a los hábitos actuales y al elevado tiempo dedicado al estudio y a las pantallas, puede continuar progresando hasta los 20, 21 o 22 años. A partir de los 17 o 18 años la velocidad suele reducirse, pero sigue siendo necesario controlar su evolución.
Los tratamientos disponibles son seguros cuando se seleccionan adecuadamente, se personalizan y se acompañan de un seguimiento profesional. En el caso de las lentes de contacto, es fundamental respetar las pautas de higiene, uso y revisión. En Óptica Real cuidamos cada detalle de la adaptación para ofrecer el máximo nivel de seguridad y comodidad.
Cuando la miopía aumenta, el ojo puede alargarse en exceso y sus tejidos quedan sometidos a un mayor estiramiento. Cuanto mayor es la graduación, mayor puede ser el riesgo de sufrir determinados problemas de retina y otras alteraciones oculares en la edad adulta. Por eso es importante intentar limitar su progresión desde edades tempranas.
No existe una duración igual para todos los pacientes. El tratamiento suele mantenerse durante los años de crecimiento y mientras exista riesgo de progresión. En muchos casos puede continuar hasta los 20 años o más, dependiendo de la evolución y del método utilizado. Las revisiones permiten decidir cuándo mantener, modificar o retirar el tratamiento.
Solicita una valoración personalizada
Si tu hijo tiene miopía, la graduación ha aumentado o quieres saber cuál es su riesgo de progresión, el primer paso es realizar un estudio completo.
En Óptica Real analizaremos su caso, te explicaremos las opciones disponibles y te recomendaremos el tratamiento que mejor se adapte a su edad, sus ojos y su forma de vida.
