Si te encuentras constantemente subiendo el volumen de la televisión más de lo habitual, pidiendo a las personas que repitan lo que dicen o teniendo dificultad para entender conversaciones en lugares ruidosos, es recomendable que te realices una prueba de audición, ya que podrías tener pérdida auditiva.
La pérdida auditiva afecta a personas de todas las edades y suele desarrollarse paulatinamente. Es importante detectarla a tiempo para recibir el tratamiento adecuado y poder evitarla. En este artículo te explicaremos qué se comprueba en una prueba de audición, los signos que indican que puedes tener pérdida auditiva, los diferentes tipos de pruebas auditivas disponibles para adultos, niños y bebés y cómo obtener una prueba de audición. Descubre todo lo que necesitas saber para cuidar tu salud auditiva.
¿Qué se comprueba en una prueba de audición?
Una prueba de audición examina tu capacidad para oír distintos sonidos. Este examen lo lleva a cabo un audiólogo especializado. Basándose en los resultados de la prueba, el audiólogo puede determinar el tipo y la magnitud de la pérdida auditiva que padeces.
¿Necesitas una prueba de audición?
Si tienes pérdida auditiva o crees que tu audición puede estar dañada, una prueba auditiva puede ayudarte a comprobarlo. Detectarlo puede ser difícil porque suele empezar gradualmente. Algunos signos que pueden indicar la presencia de pérdida de audición son:
- Subes el volumen de la televisión o los dispositivos electrónicos más de lo habitual.
- Tienes que pedir a las personas que repitan lo que dicen con frecuencia.
- Te cuesta entender conversaciones en lugares ruidosos o con mucha gente.
- No oyes el timbre de la puerta o el teléfono con facilidad.
- Sientes pitidos o zumbidos en tus oídos (tinnitus).
- Evitas ciertas situaciones sociales por problemas de audición.
- Te cuesta escuchar a alguien que no está de cara a ti.
Si tienes una pérdida de audición repentina, acude al servicio de urgencias de tu localidad.
Signos de que tu hijo podría tener pérdida auditiva.
Si tu hijo presenta alguno de estos signos, también es recomendable realizar una prueba:
- Tarda en empezar a hablar o presenta un desarrollo del lenguaje lento.
- Le cuesta entender lo que le dices o no responde a tu voz.
- No reacciona a ruidos fuertes o parece no escucharlos.
- Te pide que repitas lo que dices con frecuencia.
- Tiene dificultades en el colegio con la comprensión.
Si no estás seguro de si tú o tu hijo padecen pérdida de audición, puedes contactarnos para realizar una prueba.
¿Qué tipos de pruebas auditivas existen?
Pruebas auditivas para adultos y niños mayores:
Los adultos y los niños mayores pueden someterse a diversas pruebas:
Audiometría de tonos puros.
Es la prueba auditiva más común, en la que se evalúa tu capacidad para escuchar sonidos que deben tener distintos tonos (frecuencias) e intensidades (volúmenes). Te trasladan a una habitación insonorizada, te ponen auriculares y te presentan tonos puros de diferentes frecuencias e intensidades. Debes indicar cuándo oyes un sonido. El audiólogo hará los sonidos cada vez más suaves y registrará el sonido más suave que puedas oír.
La audiometría de tonos puros mide tu audición de dos maneras:
- Conducción aérea.
El sonido se reproduce a través de unos auriculares en el oído, para comprobar cómo se desplaza el sonido por el conducto auditivo y el oído medio.
- Conducción ósea.
Se coloca un pequeño dispositivo vibratorio en el hueso de detrás de la oreja. La prueba mide lo bien que el dispositivo envía el sonido directamente al oído interno a través del hueso.
Los resultados de estas pruebas se marcan en un gráfico llamado audiograma. Tu audiólogo utilizará los resultados del audiograma para comprobar si tienes un problema auditivo, qué tipo de problema tiene y cuál es su gravedad. La pérdida auditiva se puede clasificar como leve, moderada, severa o profunda y el tipo de pérdida auditiva puede ser conductiva, neurosensorial o mixta.
Clasificación por severidad:
- Leve: Dificultad para escuchar sonidos suaves o conversaciones en ambientes ruidosos.
- Moderada: Dificultad para escuchar conversaciones normales o entender el habla a distancia normal.
- Severa: Dificultad para escuchar la mayoría de los sonidos sin ayuda auditiva.
- Profunda: Incapacidad para escuchar la mayoría de los sonidos, incluso con ayuda auditiva.
Clasificación por tipo:
- Conductiva: Causada por problemas en el oído externo o medio que bloquean el sonido.
- Neurosensorial: Causada por daños en el oído interno o en el nervio auditivo.
- Mixta: Combinación de pérdida auditiva conductiva y neurosensorial.
Junto con la audiometría puede realizarse una prueba llamada timpanometría.
Timpanometría.
Es una prueba en la que se comprueba la presión del oído medio y el movimiento del tímpano. Se coloca una sonda en el conducto auditivo. La sonda envía un sonido al oído y mide la respuesta del tímpano. Los resultados de la timpanometría pueden ayudar a diagnosticar problemas del oído medio, como una infección, otitis media o perforación del tímpano.
Pruebas auditivas para bebés y niños pequeños:
Los bebés y los niños pequeños se someten a pruebas diferentes. El audiólogo de tu hijo elegirá entre una serie de pruebas aquellas que mejor se adapten a la edad de tu hijo. Hay dos tipos principales de pruebas: conductuales y objetivas.
Pruebas conductuales.
Se basan en la observación de la respuesta del niño al sonido, es decir, en detectar si el niño reacciona de alguna manera que demuestre que ha oído un sonido. Dependiendo de la edad, esta respuesta puede verse de la siguiente manera:
- En bebés pequeños: Los bebés pequeños pueden despertarse o sobresaltarse al oír el sonido.
- A partir de los 6 meses: El bebé puede girar la cabeza hacia el altavoz. Cada vez que responda, verá algo divertido, como una marioneta.
- A partir de los 3 años: La audiometría tonal puede convertirse en un juego. Cada vez que oiga un sonido, tendrá que realizar una acción con un juguete.
Estas pruebas conductuales pueden ayudar a identificar la presencia de una pérdida auditiva en niños que no pueden comunicarse verbalmente.
Es importante tener en cuenta que:
- El desarrollo de la audición es un proceso gradual que varía de un niño a otro.
- Las pruebas auditivas deben adaptarse a la edad y el desarrollo del niño.
- Es fundamental realizar un seguimiento regular de la audición del niño para detectar y tratar cualquier problema de forma temprana.
Pruebas objetivas.
Las pruebas objetivas miden las señales que indican el funcionamiento del oído interno y el nervio auditivo de tu hijo. Las emisiones otoacústicas (EOA) estudian el funcionamiento del oído interno, mientras que los potenciales evocados auditivos del tronco cerebral (PEATC) evalúan la vía auditiva desde el oído hasta el cerebro. Estas pruebas se realizan mientras el niño está dormido. Los bebés mayores pueden necesitar una anestesia ligera para permanecer quietos.
En España, se recomienda que los recién nacidos se sometan a esta prueba preferiblemente antes de abandonar el hospital, habitualmente durante las primeras 24-48 horas de vida. Si por algún motivo no se lleva a cabo en este periodo, se debe realizar antes de que el bebé cumpla su primer mes de vida.
La timpanometría también puede comprobar el oído medio de tu hijo.
Es importante saber que el tipo de prueba auditiva que se realiza depende de tu edad o de la edad de tu hijo.
¿Cómo puedo hacerme una prueba de audición?
Puedes pedir una cita para una prueba auditiva en nuestra clínica Óptica Real para tener tranquilidad. Simplemente contáctanos llamando al número 611 02 67 58 o enviando un correo a opticareal@lentillasnocturnas.es. Estaremos encantados de atenderte con la mayor brevedad posible.
